La casa ubicada en Honduras 3784, en pleno barrio de Palermo, se convirtió en una parada imperdible para el turismo literario de la Ciudad gracias a la recuperación de este espacio vinculado a la memoria de Evaristo Carriego. El inmueble, que funcionó como hogar del poeta y escenario de tertulias donde también supo estar presente la familia Borges, abre hoy sus puertas con una propuesta cultural ligada de lleno a la identidad porteña.
Una joya de la Comuna 14 para descubrir entre libros
La Evaristo Carriego se encuentra en Honduras 3784, entre las calles Bulnes y Mario Bravo, integrándose de lleno al circuito cultural de Palermo.
El espacio funciona como una biblioteca pública especializada en poesía, permitiendo el acceso libre y gratuito a vecinos y visitantes para la lectura en sala.
Aquellos interesados en llevar material a sus hogares pueden asociarse a la Red de Bibliotecas de la Ciudad para acceder al sistema de préstamos domiciliarios.
Las instalaciones abren de lunes a viernes, de 10:00 a 20:00, ofreciendo un ámbito ideal para consultar obras como Misas herejes, La canción del barrio o el icónico ensayo que Jorge Luis Borges le dedicó al poeta.
El poeta que le dio voz al arrabal
Evaristo Carriego nació en Paraná el 7 de mayo de 1883 y se instaló définitivemente en Buenos Aires en 1889, convirtiendo a Palermo en su gran territorio cotidiano y literario.
A través de su corta vida, que se apagó el 13 de octubre de 1912 a los 29 años, supo rescatar la vida de los vecinos, los cafés y las pequeñas historias domésticas para darles categoría literaria.
Su sensibilidad marcó un antes y un después para la poesía porteña y para los futuros letristas de tango, demostrando que las vivencias del barrio merecían ser contadas sin necesidad de buscar inspiración en paisajes europeos.
Un vínculo profundo con la historia de los Borges
La relación entre Carriego y los Borges nació en la infancia, ya que el poeta frecuentaba la casa familiar los domingos al regresar del hipódromo y era amigo de Jorge Guillermo Borges.
Jorge Luis Borges recordó toda su vida el impacto de escuchar a Carriego recitar El misionero de Almafuerte, un momento que le reveló la poesía como música y emoción.
Años más tarde, en 1930, Borges publicó un ensayo fundamental sobre Carriego y Palermo, consolidando un afecto que con el tiempo se transformó en acciones concretas para preservar su memoria, llegando a ser presidente honorario de la asociación de amigos de la casa.
De la expropiación al renacimiento cultural
El camino institucional de la casona comenzó en 1975 con la Ley 21.200 de utilidad pública, concretándose la expropiación en 1977 para abrir oficialmente sus puertas el 9 de septiembre de 1981.
Con los años, el espacio sumó la Biblioteca de Poesía Raúl González Tuñón en 1989 y la Casa de la Poesía en el año 2000, albergando a grandes referentes de la literatura nacional como Olga Orozco, Joaquín Gianuzzi, Juana Bignozzi y Leónidas Lamborghini.
Tras un prolongado cierre y exhaustivos trabajos de puesta a valor, el espacio reabrió en 2022 para invitar a vecinos y turistas a detenerse, leer y mirar el barrio desde otra perspectiva.

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