En el límite donde Recoleta se cruza con Retiro abrió sus puertas Clorindo, una propuesta cafetera que rinde homenaje al reconocido arquitecto Clorindo Testa. El espacio funciona en el patio del fondo de la histórica Biblioteca Ricardo Güiraldes, un edificio de estilo Tudor que perteneció a una familia antes de su expropiación estatal en 1980 y conserva detalles como vitrales con escudos y una escalera de roble.
La intervención del patio estuvo a cargo de los arquitectos Felipe Carrizo y Tomás Randrup, inspirados en el brutalismo. El punto fuerte del lugar es una bóveda monumental pintada a mano por el artista Pasco Pascale sobre andamios de dos pisos, con formas curvas que evocan el hormigón visto característico de la obra de Testa.
Sin campañas publicitarias ni redes en sus comienzos, el café se volvió viral boca a boca, agotando su producción de pastelería artesanal de masa madre durante los primeros fines de semana. La oferta incluye café de especialidad de origen único con variados métodos de filtrado y espresso, en un entorno silencioso y luminoso con espacio preparado para lectores y estudiantes. Según indica el socio gastronómico Luis Amesti, la propuesta busca ser un refugio duradero para los vecinos de la Ciudad.

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