El mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires atraviesa su mejor momento en casi una década, empujado por la reaparición del crédito hipotecario y una demanda acumulada que volvió a volcarse a la compra de propiedades. Tras años de estancamiento, los números de escrituras reflejan un repunte firme que no se veía desde el ciclo 2017-2018.
La vuelta de los préstamos a 20 años permitió que muchos jóvenes profesionales regresen al mercado con capacidad real de compra. A la par, el costo por metro cuadrado inició su recuperación: en el último semestre, las propiedades usadas subieron entre un 5% y un 8% anual, mientras que el aumento en los costos de construcción también encareció los emprendimientos a estrenar.
En el mapa porteño, zonas como Chacarita, Villa Crespo y el corredor norte lideran las operaciones, expandiendo el interés hacia barrios linderos a Palermo y Belgrano. Al mismo tiempo, la demanda de departamentos pequeños para alquiler temporario se mantiene activa por el atractivo de la ciudad para nómades digitales, ofreciendo rentabilidades anuales en dólares superiores al 6% neto.
Las consultas por compras de pozo también crecieron un 40% interanual. De cara al cierre de 2026, las proyecciones marcan una normalización en el volumen de compraventas, con una creciente participación del crédito que desplaza al antiguo mercado exclusivo de contado. A esto se suma la reconversión de oficinas a viviendas en el microcentro y el retorno de inversores extranjeros en zonas de alta gama como Puerto Madero, consolidando el fin del ciclo de precios bajos en la Capital.

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