En una de las tantas fachadas que le dan personalidad al barrio de Palermo, hay una marca que invita a frenar un poco el paso y mirar hacia arriba. En pleno Aráoz 2879, en esa cuadra que los vecinos de la zona suelen ubicar al toque como Aráoz al 2900, un homenaje colocado en el año 2000 recuerda el edificio exacto donde vivió el escritor Abelardo Arias.
El detalle quedó registrado en una fotografía que muestra una placa rectangular de fondo claro con letras rojizas, colocada sobre un revestimiento oscuro. En medio de la rutina, entre las entradas de las casas, las ventanas de los edificios y los reflejos cotidianos de la calle, la propuesta es hacer una pausa para notar que detrás de una dirección común y corriente también se esconde una parte viva de la historia literaria.
La inscripción homenajea al autor de «Polvo y espanto», y no solo busca mantener presente su nombre, sino que invita a recuperar de lleno la trayectoria de quien fue un destacado novelista y editor. Su figura dejó una huella clave en el ámbito cultural, recordando que también fue un pionero que abrió caminos fundamentales para la publicación de literatura sobre la diversidad sexual.

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