Las múltiples vidas de una joya arquitectónica circular convertida en polo gourmet

En pleno Barrio Parque, sobre la zona de Palermo, la Casa Palanti sigue llamando la atención de quien pasa por ahí. Diseñada en 1922 por el arquitecto italiano Mario Palanti —el mismo del Palacio Barolo—, esta casona de planta circular y torre con mirador de inspiración hindú es una joya única del patrimonio porteño.

Sus primeros vecinos fueron Julio Fevre y su familia, dueños de la concesionaria Chrysler que funcionaba justo enfrente, en lo que hoy es el Palacio Alcorta. Desde la torre de la casa podían ver la pista de pruebas que usaban los autos en la terraza de enfrente, un reflejo del impulso de los años veinte en Buenos Aires. Con los años, el lugar tuvo varios destinos: alojó a familias de la alta sociedad, fue sede de la embajada iraní en la década del 70 —de esa época aún conserva una habitación blindada y un pasadizo de escape— y luego funcionó como galería de arte.

Después de estar cerrada un tiempo, en 2025 abrió sus puertas convertida en el restaurante Casa Palanti. Como la propiedad cuenta con protección estructural por ser Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico de la Ciudad, no se pueden hacer reformas sustanciales ni demolerla. Por eso, el proyecto conservó intactos sus elementos originales, desde vitrales y molduras hasta pisos y lámparas, sumando una propuesta gastronómica de platos de estación, pastas y carnes para que el barrio vuelva a disfrutar de su historia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *