Penthouses en retirada: quedan menos de 80 disponibles en el mercado porteño

En el mercado inmobiliario de alta gama de la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores —como el partido de Vicente López— se registra una situación particular vinculada a los penthouses, un tipo de propiedad en franco retroceso de oferta y construcción. Actualmente, las unidades disponibles a la venta en toda la región suman menos de 80, mientras que el mercado locativo presenta una disponibilidad aún más acotada, con menos de 15 opciones concretas para quienes buscan alquilar.Históricamente, estas propiedades se posicionaron en el peldaño más elevado del sector premium, identificadas de manera directa con conceptos de exclusividad, superficies de gran dimensión y visuales totalmente despejadas. Sin embargo, el paso de los años demostró una merma considerable en su presencia dentro de los nuevos proyectos edilicios. Esta dinámica genera un escenario de escasa reposición de producto, donde el stock existente revaloriza su cotización debido a la propia limitación cuantitativa.Dentro de las características que estructuran la definición de un penthouse, especialistas en bienes raíces de categoría explican que el concepto se sustenta fundamentalmente en tres pilares: la altura de ubicación, el grado de privacidad que otorgan y la disponibilidad de espacio descubierto real. A diferencia de los departamentos de categoría convencionales, estas residencias suelen ocupar los tramos más elevados de las estructuras, abarcando en numerosas ocasiones plantas enteras o múltiples niveles, dotados de terrazas amplias y panorámicas abiertas. Esta combinación de atributos los convierte en piezas singulares dentro de los edificios, donde lo habitual es encontrar solamente una o dos unidades de estas características.Geográficamente, el mapa de la oferta actual exhibe una concentración marcada en los sectores de mayor poder adquisitivo del corredor norte porteño y zonas aledañas. Barrios como Recoleta y Puerto Madero lideran la disponibilidad junto a ejes tradicionales como la Avenida del Libertador y Figueroa Alcorta. En lo que respecta a los valores de comercialización, los precios base parten desde los US$ 300.000 para superficies menores o construcciones de mayor antigüedad, mientras que los alquileres disponibles comienzan aproximadamente en los US$ 1.500 mensuales.Las cotizaciones muestran una dispersión notable según las particularidades de cada zona y las dimensiones de la propiedad:
En Balvanera, una unidad de 230 m² se ofrece desde US$ 300.000.
En Núñez, un espacio de 180 m² arranca en los US$ 520.000.
En Belgrano, un inmueble de 220 m² parte de US$ 750.000.
En Recoleta, una superficie de 260 m² eleva el piso hasta US$ 1.000.000.
En Puerto Madero, las opciones de 200 m² comienzan en US$ 900.000.
En Retiro, las unidades de 240 m² se ubican desde los US$ 950.000.
En Colegiales, una alternativa de 170 m² cotiza desde US$ 480.000.
En el segmento de máximo nivel, existen propiedades que alcanzan el techo absoluto del mercado inmobiliario nacional. Se destacan el piso 52 de la Alvear Tower en Puerto Madero, con cerca de 495 m² y vistas panorámicas valuadas en las inmediaciones de los US$ 9,5 millones, o un tríplex de aproximadamente 600 m² en el complejo Torres al Río, en Vicente López, que combina visuales hacia el curso de agua y el perfil urbano de la ciudad. Otras opciones en la misma zona de Puerto Madero, como en el proyecto Zencity, registran valores cercanos a los US$ 1.550.000.El motivo principal por el cual este tipo de residencias dejó de construirse con la frecuencia de antaño responde a modificaciones estructurales en la planificación de los desarrollos inmobiliarios. En la actualidad, las empresas constructoras orientan sus esfuerzos a maximizar la cantidad de metros comercializables y unidades vendibles, lo que restringe la posibilidad de destinar superficies considerables a un único departamento. Asimismo, factores culturales e históricos influyen en la plaza local, donde las preferencias de los sectores de altos ingresos estuvieron ligadas tradicionalmente a la adquisición de viviendas unifamiliares en barrios cerrados de la periferia, relegando la vida en altura.A pesar de las restricciones normativas, económicas y de diseño, la demanda de este producto persiste impulsada por un público consumidor muy específico. Compradores finales como empresarios, profesionales consolidados y deportistas con ingresos dolarizados buscan de manera constante estas estructuras concebidas como casas en altura. Entre las exigencias recurrentes de estos perfiles se encuentran la presencia de palier privado, múltiples espacios de cochera, sistemas rigurosos de seguridad, terrazas utilizables equipadas con parrilla o piscina propia y una calidad constructiva alineada con los máximos estándares del confort contemporáneo.

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