El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) se prepara para dar un salto importante en su sede de Palermo, dentro de la Comuna 14. En el marco de los festejos por sus 25 años, la institución presentó una propuesta para duplicar su superficie de exhibición mediante una obra que se va a desarrollar bajo tierra, justo debajo de la Plaza Perú. La iniciativa está todavía en etapa de proyecto y la proyección que manejan apunta a cortar cintas hacia finales de 2029 o principios de 2030.
El diseño quedó a cargo del Taller Frida Escobedo, el estudio fundado en Ciudad de México en 2006 por la arquitecta mexicana homónima y que también cuenta con base en Nueva York. Escobedo viene con un recorrido internacional destacado: estuvo al frente del Pabellón Serpentine en Londres, fue elegida para participar en la renovación del Centre Pompidou en París, encaró trabajos arquitectónicos en Nueva York y en 2026 fue distinguida con el National Design Award for Architecture por el Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum.
La idea de intervenir el subsuelo responde a una necesidad clara: ganar metros cubiertos sin quitarle aire ni superficie abierta al nivel de la Plaza Perú. Con esto se busca reorganizar el vínculo entre las actividades del museo y el entorno urbano cotidiano. Hoy por hoy, el edificio cuenta con 7.455 metros cuadrados construidos, y la obra sumará salas para muestras temporarias, un nuevo auditorio, salones de usos múltiples, talleres, oficinas y áreas de depósito. También se contempla una plaza-patio exterior y sectores pensados específicamente para propuestas de cine, literatura, educación y programas públicos.
Uno de los puntos clave del planteo es la versatilidad de las nuevas instalaciones. Los sectores subterráneos van a poder acoplarse al recorrido habitual del museo o funcionar de forma totalmente autónoma. Esto abre la puerta a que se realicen actividades educativas, proyecciones y encuentros culturales en simultáneo, incluso fuera del horario en el que las salas principales están abiertas.
La intención de expandirse bajo la plaza tiene su historia y no arrancó ayer. Ya en 2011, cuando el museo cumplía su primera década, se había barajado sumar alrededor de 3.840 metros cuadrados. Hacia fines de 2012 se llegó a otorgar un permiso por 30 años en base a un diseño del arquitecto uruguayo Carlos Ott, pero esa propuesta no prosperó y terminó reformulándose con los años. Más adelante, en 2017, la sede actual tuvo una reforma integral en su planta baja realizada por el Estudio Herreros de Madrid, el mismo equipo que intervino en el diseño de Malba Puertos, en Escobar. Ahora, con un nuevo enfoque, el proyecto retoma impulso para sumar infraestructura cultural al barrio cuidando al mismo tiempo el espacio verde de la superficie.

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