Un enfermero de 44 años fue encontrado muerto en un departamento de la calle Santa María de Oro, en pleno Palermo, rodeado por unas 50 ampollas de propofol y fentanilo. Se trata de dos sustancias de uso exclusivo en hospitales y de venta prohibida en farmacias, cuya presencia fuera del ámbito médico encendió las alarmas en la Ciudad.
La Policía constató que el cuerpo presentaba punciones recientes en los brazos, lo que indica una administración por vía intravenosa sin asistencia médica. Por la complejidad de estas drogas, los investigadores no descartan la participación de terceros y rastrean el origen del material secuestrado, vinculando el hecho con reuniones privadas donde circularían este tipo de anestésicos.
El propofol es un sedante de acción rápida que deprime el sistema nervioso y requiere monitoreo constante de la presión y la respiración para no causar un paro cardiorrespiratorio. Por su parte, el fentanilo es un analgésico opioide extremadamente potente, entre 50 y 100 veces más fuerte que la morfina, capaz de provocar una sobredosis letal con variaciones mínimas en la dosis. La combinación de ambos medicamentos resulta fatal en pocos minutos.
El caso deja al descubierto fallas en la trazabilidad y en los controles de insumos dentro del sistema de salud, exponiendo la existencia de circuitos clandestinos que desvían medicación hospitalaria hacia ámbitos privados. La Justicia continúa con las actuaciones para determinar cómo ingresaron los fármacos al departamento y si existen conexiones con otros episodios similares en la zona.

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