Choque en Palermo: un camión de recolección embistió a un auto guiado por un conductor ebrio

Un choque mañanero alteró la tranquilidad en Palermo este viernes a eso de las 7:40, en las inmediaciones del cruce de la calle Belisario Roldán y la avenida Casares. En ese punto, un camión de recolección de basura terminó impactando de atrás a un auto particular en una maniobra que no llegó a evitarse.

Todo se desencadenó cuando un Renault Kwid negro, en el que se trasladaban tres jóvenes, clavó los frenos de golpe a escasos metros del vehículo de mayor porte. Ante semejante frenada imprevista, el chofer del camión no tuvo margen de maniobra ni tiempo para detenerse por completo, por lo que terminó embistiendo violentamente a la parte trasera del coche. A pesar de la fuerza del golpe, desde el SAME confirmaron que no se registraron personas heridas.

Al lugar se acercaron los agentes del cuerpo de Tránsito del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para ordenar la zona y realizar los peritajes de rigor, empezando por los controles de alcoholemia a los involucrados. En el caso del chofer del camión de residuos, la prueba dio resultado completamente negativo. Sin embargo, el panorama cambió por completo al momento de evaluar a quienes viajaban en el auto chico.

Recién casi tres horas después de ocurrido el siniestro, se le practicó el test de alcoholemia al conductor del Kwid, un joven que vestía un buzo rojo. El dispositivo arrojó 0,98 gramos de alcohol por litro de sangre, una marca que prácticamente duplica el límite legal establecido en la Ciudad de Buenos Aires. Al haberse tomado la muestra varias horas más tarde, el cálculo retrospectivo situaría su graduación alcohólica al momento del impacto en torno a 1,20 g/l, prácticamente el triple de lo permitido por la normativa porteña.

El hecho se da en un momento donde rige una actualización del 18,9% en las multas de tránsito dentro de la Ciudad de Buenos Aires, implementada desde el martes 1 de septiembre. Esta suba responde al ajuste periódico de la Unidad Fija (UF), que se toma a partir del valor promedio de medio litro de nafta premium en el territorio porteño y quedó fijada en $1173,08, impactando con mayor peso en las infracciones consideradas graves.

En lo que respecta puntualmente a los test de alcoholemia positivos, la escala sancionatoria vigente estipula que quien maneje con valores de entre 0,5 y 1 gramo de alcohol por litro de sangre se enfrenta a una multa de 150 a 1000 Unidades Fijas y a una inhabilitación para conducir de hasta cuatro meses, pena que se puede acortar a la mitad si se aprueba el correspondiente curso de educación vial.

Para aquellos casos que superan la barrera de 1 gramo por litro de sangre —situación en la que encuadra el valor calculado para el conductor del vehículo que frenó de golpe en Casares—, las penalidades se endurecen de manera notable: las multas económicas van de 300 a 2000 Unidades Fijas, lo que representa sumas de entre 352 mil pesos y 2.346.000 pesos, junto a sanciones de 1 a 10 días de arresto e inhabilitación para estar al volante por un lapso de entre cuatro meses y dos años, sin posibilidad de dejar la pena en suspenso y permitiendo la reducción a la mitad por curso vial únicamente si es la primera vez que se comete la infracción.

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