El «China Zorrilla», el ferry eléctrico más grande del mundo, se alista en Buenos Aires

El ferry eléctrico más grande del mundo, bautizado como “China Zorrilla”, ya se encuentra en la terminal de Puerto Madero ultimando los preparativos técnicos de cara a su viaje inaugural rumbo a Colonia. La embarcación, fabricada en el astillero Incat con tecnología de motores eléctricos traída de Noruega, arribó al Río de la Plata a principios de septiembre. Tras permanecer unas semanas en la orilla uruguaya para adaptar la infraestructura eléctrica de la terminal de Colonia, el buque cruzó a Buenos Aires, donde realiza las pruebas finales con la mira puesta en transportar a sus primeros pasajeros entre fines de octubre y los primeros días de noviembre.

Las dimensiones del barco impactan: cuenta con 130 metros de eslora, 32 metros de manga y un calado operativo de 3,5 metros. En total, tiene capacidad para trasladar a 2.100 pasajeros y 225 vehículos, lo que prácticamente duplica el volumen de transporte de su antecesor, el buque “Francisco”.

El motor del “China Zorrilla” es completamente eléctrico y opera con un conjunto de más de 5.000 baterías que suman una capacidad energética de entre 40 y 43 MWh. Todo este equipamiento supera las 250 toneladas de peso y alimenta a ocho hidrojets encargados de la tracción acuática. Para sostener esta demanda, la empresa Buquebus encaró obras de readecuación integral en la red eléctrica de su dársena del Puerto de Buenos Aires e incorporó baterías de fabricación nacional instaladas en tierra, las cuales permiten almacenar la energía requerida para recargar la nave apenas toca puerto.

En paralelo, el predio de la terminal porteña atraviesa un plan de remodelación con una inversión cercana a los 100 millones de dólares. El proyecto incluye la edificación de un hotel, nuevos estacionamientos, una torre residencial y la puesta a nuevo de los sectores gastronómicos.

En lo relativo a la navegación, la estructura del buque apunta a erradicar el ruido característico de los motores y el movimiento brusco provocado por el oleaje. La nave dispone de 3.000 metros cuadrados destinados al esparcimiento de los viajeros a bordo y suma un local libre de impuestos (free shop) de 2.300 metros cuadrados, el más amplio en su tipo hasta el momento. Además, la arquitectura del buque es completamente vidriada, permitiendo vistas panorámicas al río desde cualquier punto de la cabina, superando la limitación del «Francisco», donde el paisaje exterior solo podía observarse desde la proa o la popa.

Según expresaron desde la firma armadora, la puesta en marcha de este modelo reduce en más de un 80% las emisiones contaminantes de su operatoria habitual, avance por el cual la compañía accedió a un crédito azul otorgado por una entidad perteneciente al Banco Mundial.

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