Estacionar en la Ciudad se volvió un dolor de cabeza cotidiano: en barrios como Once, Palermo o Belgrano, encontrar un lugar libre puede demorar hasta una hora. Entre las vueltas a la manzana, los autos en doble fila y el aumento del parque automotor, vecinos y comerciantes ven cómo la rutina del tránsito impacta de lleno en su día a día.
La crisis del espacio tiene varias explicaciones. Por un lado, la reconversión de garajes comerciales redujo notablemente la oferta: según la Cámara de Garajes (CAGESRA), desde 1995 cerraron cerca de 1.500 establecimientos para convertirse en edificios u otros comercios, quedando unos 2.000 en pie para febrero de 2026. A esto se le suma el crecimiento del tamaño de los vehículos actuales y el aumento del uso del auto, que según datos oficiales creció un 13% en los viajes con origen o destino en CABA entre 2019 y 2024.
El problema afecta tanto al comercio como a la convivencia barrial. Comerciantes de Once advierten que la falta de lugares para parar y las demoras de los proveedores repercuten en las ventas. En tanto, en Palermo y Belgrano, muchos vecinos eligen alquilar o comprar cocheras privadas, o adaptar sus horarios para evitar perder entre 3 y 5 horas semanales buscando dónde dejar el coche.
Frente a este escenario, desde el Ministerio de Movilidad e Infraestructura de la Ciudad señalan que la situación varía según la densidad y uso de cada barrio, y que evalúan alianzas público-privadas para ampliar espacios. Asimismo, apuestan a proyectos de transporte público como el TramBus T1, nuevos corredores de Metrobus y la futura Línea F de subte para ofrecer alternativas a la dependencia del automóvil.

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