Este domingo 23 de agosto se corre la Media Maratón de Buenos Aires y Palermo vuelve a estar en el centro de la escena como punto neurálgico de la prueba. El circuito de 21 kilómetros va a tener su largada en la intersección de las avenidas Figueroa Alcorta y Dorrego, lugar desde donde los miles de corredores van a salir a recorrer distintos barrios porteños para después terminar completando el trazado en el mismo punto de partida.
En esta edición, las miradas no están puestas únicamente en la exigencia física de la distancia, sino también en las condiciones meteorológicas que se pronostican para el fin de semana. Según los datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la mañana del domingo se va a presentar con temperaturas bien invernales. Durante las primeras horas, la Ciudad de Buenos Aires podría registrar mínimas de hasta 3°, aunque en la zona de Palermo y las inmediaciones del Río de la Plata la marca térmica se ubicaría un poco más arriba, rondando los 5° justo al momento de la largada. Hacia el transcurso de la jornada, la máxima prevista apenas alcanzará los 13°.
Más allá de que el abrigo será necesario antes de la largada, correr con baja temperatura suele considerarse una condición favorable para muchos atletas, ya que el frío colabora con el organismo al momento de disipar el calor que genera el esfuerzo sostenido y reduce el peligro de sufrir sobrecalentamiento. El cielo, en tanto, se mantendrá parcialmente nublado, con niveles moderados de humedad y sin probabilidades de lluvia a lo largo del evento.
El otro elemento a considerar a lo largo del trayecto será el comportamiento del viento. Se esperan corrientes leves a moderadas del sudoeste que luego irán rotando hacia el sur, con velocidades que oscilarán entre los 5 y los 15 kilómetros por hora y ráfagas que podrían trepar a los 25 kilómetros por hora. De acuerdo con el trazado del circuito, los participantes podrían sentir el viento de frente en los primeros tramos de la carrera; sin embargo, al momento de emprender el regreso hacia Palermo, la orientación del aire pasaría a jugar a favor, ofreciendo una ayuda para sostener el ritmo en los kilómetros finales de la competencia.

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