La tan esperada obra de la Línea F del subte, que prevé unir Barracas y Palermo a lo largo de 11 kilómetros con 12 estaciones, entra en una etapa decisiva. El gobierno porteño convocó a una audiencia pública obligatoria pero no vinculante para el 18 de agosto, organizada por la Agencia de Protección Ambiental, donde se debatirá el impacto ambiental del proyecto.
Para arrancar los trabajos y aprovechar el endeudamiento de hasta 1.350 millones de dólares autorizado por la Legislatura, la Ciudad necesita obtener el Certificado de Aptitud Ambiental. La instancia permitirá que vecinos, organizaciones de la sociedad civil y especialistas planteen sus inquietudes sobre cómo se encarará la excavación en zonas de alta densidad urbana.
Entre las principales preocupaciones aparecen la posible presencia de suelos contaminados en antiguos terrenos industriales de Barracas y Constitución, el destino del material excavado, el control de ruidos y vibraciones, la preservación del agua subterránea y la protección de los edificios patrimoniales a lo largo de la traza.

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