El comienzo del 2026 dejó postales conocidas en la Ciudad de Buenos Aires, entre festejos y operativos de control en las calles. Durante la madrugada y las primeras horas del 1° de enero, se desplegaron más de 5.000 controles de alcoholemia en puntos clave de la Capital. El saldo oficial arrojó 38 conductores que dieron positivo, lo que representa una tasa de positividad del 0,77%, la cifra más baja registrada en los últimos años.
A pesar de los buenos índices generales, no faltaron las excusas insólitas que quedaron registradas en los procedimientos de Tránsito, desde quienes argumentaron problemas de salud inverosímiles hasta quienes admitieron el consumo antes de soplar. Los valores detectados en la Ciudad oscilaron entre los 0,62 g/l y los 1,75 g/l de alcohol en sangre. A nivel nacional, la Agencia Nacional de Seguridad Vial fiscalizó 5.557 vehículos en 39 puntos del país, detectando 96 alcoholemias positivas, con un pico de 2,23 g/l en la localidad de Zárate.
Por otro lado, la pirotecnia volvió a generar consecuencias en la salud pública. Más de 20 personas debieron ser atendidas en centros de salud porteños por quemaduras leves y lesiones oculares provocadas por elementos prohibidos. El Hospital Santa Lucía recibió a 12 pacientes, el Hospital de Quemados atendió a 8 y el Hospital Lagleyze registró otros 2 ingresos, la mayoría jóvenes y menores de edad. Desde la Ciudad remarcaron que la prohibición de la pirotecnia sonora busca resguardar a vecinos, animales y al medio ambiente.

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