Operativo por Alejandro Sanz en Palermo: desvíos y calles cortadas al tránsito

El mercado de electrodomésticos atraviesa un momento crítico en el país y el impacto se siente de lleno en los comercios porteños. Aunque los precios de varios productos bajaron o quedaron por debajo de la inflación, el consumo sigue en caída libre y la morosidad en el financiamiento trepó del 14,8% al 41,2% en solo un año, reflejando el fuerte deterioro del bolsillo de los vecinos.

A pesar de que durante 2025 el rubro recortó precios en un 6,6% en la Ciudad de Buenos Aires frente a un IPC nacional que subió un 31,5%, las ventas en unidades cayeron un 18,6% en el último trimestre de 2025. Los números muestran desplomes en todos los segmentos: la línea gris bajó 26,8%, los pequeños electrodomésticos un 25,2%, la línea marrón un 22,1% y la línea blanca un 10,1%.

El problema central no reside en las ofertas, sino en la pérdida del poder adquisitivo y el costo del crédito, con tasas anuales que en casos extremos llegan al 880%. La falta de pago compromete a las grandes cadenas: la morosidad alcanza el 70% en Coppel, el 48% en Cetrogar, el 43% en Megatone, el 39% en Frávega, el 38% en Carsa y el 25% en Naldo Lombardi.

Fabricantes como Peabody y Electrolux enfrentan este cuello de botella junto al retail, en un contexto marcado por la acumulación de stock, la competencia de productos importados y el antecedente de la quiebra de Garbarino. Sin señales firmes de recuperación del ingreso, los depósitos permanecen llenos y las deudas se acumulan.

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